Una educación para la libertad

May 4, 2007

Ayer, 2 de mayo, se cumplieron 10 años de la muerte del educador brasileño Paulo Freire. Un pedagogo que se dedicó no sólo a teorizar sobre cómo dar un vuelco a la educación y a la institución escolar, sino que se implicó en la práctica desarrollando un método de alfabetización para las clases oprimidas brasileñas.

Ante las desigualdades y los problemas sociales, sus escritos siguen de plena actualidad. Pues perdura el mismo sistema de enseñanza, aquel dirigido por la clase opresora para anular y cosificar al individuo.

No se pretende desde aquí glorificarlo, ya que esta postura caería en algo tan nefasto como lo que él criticaba: el pensamiento acrítico (y único del opresor) y el conocimiento memorístico (la suma de datos sin una aplicación real).

Partimos de la idea de que la función de la escuela tiene un importante papel en la lucha contra las desigualdades, pero no es suficiente criticar el modelo establecido, que hace pervivir el sistema a través de generaciones. Esto es lo que se ha hecho durante años: no proponer nada, denunciar simplemente. Hay que plantear una alternativa. Esta es la gran aportación de Freire: abrir una vía hacia la esperanza (conjugando en su actividad pedagógica teoría y práctica).
Según sus planteamientos, el ser humano deja de ser un ente pasivo y pasa a convertirse en un agente, en diálogo con su contexto histórico y cultural.

Entre todo su pensamiento destacan, fundamentalmente, tres aspectos:

La importancia del diálogo. Especialmente el que se establece entre maestro y alumno y que resulta un gran instrumento de aprendizaje. Para que el diálogo sea eficaz hay que hacer una inmersión en el contexto del alumno, en su realidad, sus costumbres, su lenguaje; posteriormente, estos elementos se conjugan para generar conocimiento. De esta forma, no sólo aprende el alumno, sino que también se enriquece el educador. Los opresores, por su parte, buscan evitar este diálogo y manipularlo, para que las clases oprimidas sigan sirviendo a sus fines. Otra herramienta que utiliza la clase opresora es la invasión cultural, que introduce elementos ajenos al contexto cultural y social del aprendiz. La clase dominante no considera al pueblo agente, sino un objeto con el que puede utilizar toda clase de métodos para subyugarlo.

La praxis, porque el hombre no es un objeto, sino un agente activo. Así, Freire se implicó y realizó una labor fundamental de alfabetización partiendo del entorno del aprendiz y no intentando extraerle de él, sino que tomara conciencia de su situación.

La concientización del pueblo, necesaria para levantarse frente al opresor.
Estas aportaciones se recogen en una extensa obra, toda ella relacionada con las clases oprimidas y con el objetivo de concienciarlas de su situación.

«Ninguna pedagogía realmente liberadora puede mantenerse distante de los oprimidos, vale decir, hacer de ellos seres desdichados, objetos de un tratamiento humanitarista, para intentar, a través de ejemplos sacados de entre los opresores, la elaboración de modelos para su "promoción". Los oprimidos han de ser el ejemplo de sí mismos, en la lucha por su redención.»
(Pedagogía del oprimido)

El modelo educativo actual prima las necesidades capitalistas de reproducción económica antes que las necesidades sociales del pueblo. Hipoteca gravemente las generaciones venideras en aras de una economía explotadora.

Para educar de una manera libre y popular, es necesario abolir este sistema capitalista, y poner al frente de todos los ámbitos de la sociedad al pueblo, verdadero motor del progreso.

Fuente: http://www.kimetz.org

Carta de un miembro de San Carlos Borromeo

April 27, 2007

Carta llegada a nuestro correo electrónico para su publicación. También vosotrxs podéis mandarnos noticias, convocatorias, etc a movimientoanfibio@hotmail.com o a través de Publicar Noticia en la barra de la parte derecha de la web.

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Mi nombre es Miguel Ángel Cuerva Alcántara, pertenezco desde 1.989 a la Comunidad San Carlos Borromeo, del barrio de entrevías en Madrid.

Por esa fecha ya estaba descreído de la institución eclesiástica, mi propia experiencia en otras comunidades católicas y las continuadas incongruencias entre los evangelios y lo que públicamente dicen y hacen los máximos representantes de este organismo, hicieron que me fuera de la Iglesia para poder seguir viviendo mi fe con coherencia. Fue entonces cuando conocí la comunidad de San Carlos Borromeo, cuya labor, sencillez, humildad, ejemplo, acogida e igualdad, me hizo volver al seno de la Iglesia.

De la persona que hoy soy, le debo mucho a esta comunidad, no sé si pretendían enseñarme algo, pues nadie me dio lecciones explicitas, pero sus vidas eran enseñanzas constantes.

Así pues, Monseñor, una vez más, las altas jerarquías eclesiásticas, de la que es usted uno de los representantes, en su línea vuelven a dar un varapalo, que solo ustedes desde sus cómodos y ostentosos lugares de trabajo, absolutamente alejados del pueblo, de las personas, deben comprender; pero desde luego ello no responde en absoluto al bien de los católicos, ni de las comunidades, cuanto menos de los evangelios.

Sabe Monseñor, a fuerza de buscar una explicación, creo que la he encontrado y es que nuestra comunidad, les pone en continua evidencia e igual que en la inquisición se le negaban los libros al pueblo, para que no tuvieran sabiduría y así, que este monopolio que ustedes manejan desde entonces, no se les fuera de las manos, cuando las gentes adquiriesen la cultura necesaria como para desenmascararles. Y claro, del mismo modo, ahora en la actualidad no pueden permitir que gentes insignificantes para ustedes puedan desde una humilde parroquia, seguir el ejemplo de Jesús y que con trabajo tan fiel al Evangelio y tan lejos de la Iglesia, de la Iglesia que ustedes construyen o destruyen, sea tan cuestionable todo lo que hacen, y más aún, todo lo que no hacen.

Usted apela al voto de obediencia de los tres sacerdotes, la comunidad apelamos a su conciencia, no a la actual como jerifalte de la Iglesia, sino a la que se le supone en algún momento, cuando sentía la llamada de Dios y que en nada se debe parecer a la de ahora.

Monseñor, como el jefe de una gran empresa, usted ejecuta órdenes desde su despacho y espera sean cumplidas sin rechistar, de forma absolutamente dictatorial. No se digna en un acto de valentía a venir a dialogar con esta comunidad a consultar con nosotros, a tenernos en cuenta. Pero claro somos la parte más insignificante de su Iglesia, la más machacada, la no rentable, la que jamás podrá proporcionarle bienes materiales como esas otras por las que usted si de deja ver.

No es nuestra liturgia lo que le molesta, es nuestra fe, nuestra manera de vivirla, porque somos lo que usted no es, porque hacemos lo que usted no hace. Se pone su disfraz de Obispo y se siente alguien, siente el poder y lo ejecuta. Nosotros vamos desnudos de mente y espíritu, lo que se ve es lo que hay, por eso no tenemos miedo, porque no tenemos de que escondernos.

En nuestra comunidad hay quien creía en Dios, y los que ya solo creemos en las personas, unos y otros, unas y otras, a pesar de todo, le acogeríamos bien en nuestra casa de San Carlos Borromeo, esa que es tan humilde que quizá no está a su altura, pero si a la altura de los evangelios. Esta casa es su casa y en ella le esperamos sin seguir su ejemplo, es decir, con respeto, con dialogo, con escucha, pero con opinión.

Este es un escrito libre, del cual el firmante es el único responsable de su contenido, porque a pesar de que los sacerdotes de San Carlos Borromeo, nos están pidiendo, prudencia y calma, nosotros no tenemos voto de obediencia y tampoco hace falta pues ellos piden y no ordenan.

Debería usted aceptar esta invitación y venir, tiene mucho que aprender de esta comunidad.

No me crea tan ingenuo, se que esto para alguien como usted, es solo papel mojado, que a estas alturas no hay quien toque su conciencia y desde su estatus uno debe estar ya acostumbrado a estar por encima de todo y de todos y todas. Pero como la nobleza de la Iglesia solo acostumbran a rodearse de aduladores, al menos que de cuando en cuando le llegue una humilde pero sincera opinión. Y auque no le importe en absoluto, de que llegue a sus manos, ya me encargo yo.

Por último solo decirle, que yo, no me voy ha olvidar de su nombre y que es posible que a usted comience a sonarle el mío.

Miguel Ángel Cuerva Alcántara

De verde por la Educación Social

November 23, 2006

Aprovechando la semana cultural de la Facultad de Humanidades y Educación, en el Movimiento Anfibio hemos hecho hoy unas actividades de reivindicación de la figura del/de la Educador/a Social.

Disfrazad@s de ranas hemos salido a repartir entre alumn@s y profesor@s lazos verdes para reivindicar que somos necesari@s.

Hemos repartido también octavillas a lo largo de toda la mañana en las que se exponen los campos de actuación de la Educación Social.

Todo esto ha sido acompañado además de actividades de globoflexia.

Aquí te dejamos unas fotos de la campaña, esperamos poner también un vídeo dentro de algún tiempo: (pincha sobre ellas para verlas un poco más grandes)

 

Esta es la octavilla repartida.